Seis años después de The New Abnormal, The Strokes regresan con Reality Awaits, un álbum que probablemente ya tenía una sentencia escrita mucho antes de que alguien pudiera escucharlo completo.

Su anterior disco había conseguido reconciliar a la banda con la crítica, acercarla a una nueva generación y convertir a The Adults Are Talking en uno de los mayores éxitos de su catálogo gracias al impulso de Spotify y TikTok. Rick Rubin volvió a ser pieza clave de ese renacimiento y las expectativas para el siguiente paso eran enormes.

Por eso, cuando aparecieron los primeros sencillos, la conversación cambió por completo.

Going Shopping y Falling Out Of Love fueron recibidos con frialdad por buena parte de los fans y en sitios especializados como Rate Your Music o Album of the Year llegaron a figurar entre los sencillos peor valorados de la historia de la banda. Antes del lanzamiento oficial, el debate ya no era sobre el disco, sino sobre el uso del auto-tune de Julian Casablancas.

Julian Casablancas lleva años utilizando vocoder y procesamiento vocal, tanto con The Voidz como en otros proyectos. El recurso no es nuevo dentro de su universo creativo. La diferencia es que aquí, por momentos, deja de funcionar como un elemento más de la producción para convertirse en el protagonista de varias canciones. Ahí es donde el disco comienza a dividir opiniones.

Las canciones cuentan otra historia

Desde el inicio, Psycho Shit deja claro que este no será un regreso complaciente ni un intento por repetir la fórmula de The New Abnormal. Después aparece Dine N’ Dash, uno de los momentos más inspirados del disco, donde las guitarras vuelven a ocupar el centro de la conversación y recuerdan por qué The Strokes sigue teniendo una identidad tan reconocible.

Lonely In The Future también termina creciendo conforme avanzan las escuchas. Además de ser uno de los temas más pegadizos, incluye una referencia directa al crítico musical Anthony Fantano, reavivando una rivalidad que Casablancas ya había llevado fuera de los estudios de grabación.

En cambio, Falling Out Of Love sigue siendo la prueba de fuego del álbum. Si conectas con su tratamiento vocal, probablemente disfrutarás buena parte de Reality Awaits; si no, es difícil que el resto del disco cambie por completo esa percepción.

Si tuviera que quedarme con una sola canción después de escuchar el álbum completo, sería The Fruits Of Conquest. Tiene una vibra relajada y hasta sexy, con un sonido cálido y envolvente que la hace sentirse distinta al resto del álbum. Es una de esas canciones que revelan nuevos detalles con cada escucha y, al menos para mí, marca el inicio del mejor tramo de Reality Awaits.

Un disco que probablemente necesite tiempo

Reality Awaits podría seguir el mismo camino que The New Abnormal: un álbum que no convenció a todos en las primeras escuchas, pero que terminó creciendo con el paso de los años.

Eso no significa que vaya a convertirse en otro clásico de la banda. De hecho, la mayoría coincide en que está lejos de la consistencia de sus mejores trabajos. Sin embargo, también existe consenso en algo más… reducir este lanzamiento únicamente al auto-tune sería ignorar muchas de las ideas interesantes que aparecen a lo largo de sus nueve canciones.

Quizá ese sea el mayor acierto de Reality Awaits, la banda apuesta por un disco incómodo, impredecible y dispuesto a dividir opiniones.