Un tribunal regional de Múnich determinó que Suno utilizó obras protegidas por derechos de autor para entrenar sus modelos de IA sin contar con las licencias correspondientes, dando la razón a la sociedad alemana de gestión colectiva GEMA.
La demanda, presentada a principios de 2025, señalaba que Suno había empleado canciones pertenecientes al repertorio administrado por GEMA, entre ellas clásicos como Daddy Cool de Boney M, Mambo No. 5 de Lou Bega y Forever Young de Alphaville, sin autorización ni compensación para sus autores.
Como resultado del fallo, Suno deberá pagar una indemnización cuya cantidad todavía no ha sido revelada. Más allá de la sanción económica, la resolución establece un precedente relevante, las empresas que desarrollen inteligencia artificial podrían verse obligadas a negociar licencias antes de utilizar catálogos musicales protegidos para entrenar sus sistemas.
Un precedente para la industria de la IA
Tras conocer la resolución, el director ejecutivo de GEMA, Tobias Holzmüller, aseguró que el tribunal dejó claro que los modelos de inteligencia artificial construidos a partir de obras protegidas no están por encima de la legislación sobre derechos de autor.
Por su parte, Suno informó que no comparte la decisión judicial y analiza presentar una apelación.
El caso también se suma a una larga lista de disputas entre la industria musical y las compañías de inteligencia artificial. En 2024, Warner Music, Sony Music y Universal Music Group demandaron a Suno por presuntas infracciones masivas de copyright. Aunque Warner alcanzó posteriormente un acuerdo de licencia con la empresa, otros procesos legales siguen abiertos.
La música generada por IA sigue creciendo
Plataformas como Deezer han reportado que más de la mitad de las canciones que reciben diariamente ya son generadas por IA, lo que ha impulsado el desarrollo de herramientas para detectar este tipo de contenido.
Servicios como Spotify también han reforzado sus medidas contra el contenido automatizado y las cuentas que imitan artistas reales, mientras que TIDAL anunció que no pagará regalías por canciones creadas completamente mediante inteligencia artificial.
Este fallo en Alemania podría convertirse en uno de los casos más influyentes para definir cómo convivirán la creatividad humana y la inteligencia artificial durante los próximos años.
Si la sentencia se mantiene tras una posible apelación, podría acelerar la creación de acuerdos de licencia entre las empresas de IA y la industria musical, cambiando la forma en que estas tecnologías aprenden y evolucionan.

